El infierno que llevamos dentro – Reflexión y poema
Hay una pregunta que todos nos hacemos en la intimidad del silencio, cuando la noche se vuelve espesa y el sueño no llega: ¿Qué hay después? Pero no es una pregunta sobre el más allá. No es una pregunta sobre cielos o infiernos de los que hablan los libros sagrados. Es una pregunta más humilde, más humana, más nuestra: ¿qué queda de nosotros cuando ya no estamos? ¿Qué hacemos con la culpa que arrastramos? ¿Qué somos, realmente, cuando dejamos de mentirnos? Llevamos años construyendo una ciudad dentro de nosotros. Una ciudad de piedra negra, de calles laberínticas, de puertas que nunca abrimos. Cada mentira que nos contamos es un ladrillo. Cada culpa que enterramos es una losa. Cada espejo que evitamos mirar es una ventana que sellamos para no ver lo que hay al otro lado. Esa ciudad es el infierno que llevamos dentro. No es un castigo divino. Es una construcción humana. Una arquitectura que levantamos con cada silencio que mantenemos, con cada verdad que aplazamos, con cada herida...