Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como concurso

El eco del silencio. Un relato sobre la culpa, la memoria y el viaje de vuelta a casa

Imagen
EL ECO DEL SILENCIO   ¿Para qué se escribió? Este relato nace con un doble propósito. Por un lado, participa en el  Concurso Internacional de Cuento "La Culpa"  , convocado por  Margen Abierto , una editorial que busca historias donde la culpa transforme a los personajes, modifique sus relaciones y los obligue a enfrentar aquello que preferirían evitar. Por otro, es una exploración personal sobre el peso del silencio, las llamadas que no se contestan y el difícil arte de perdonarse a uno mismo. ¿Por qué se escribió? Siempre he creído que los silencios pesan más que las palabras. Que hay decisiones que no se toman, sino que se omiten. Y que esas omisiones, con el tiempo, se convierten en heridas que no cicatrizan. "El eco del silencio" nace de esa obsesión: la culpa que no viene de un crimen, sino de una llamada perdida. De ese momento en el que el teléfono suena y decides no contestar, convenciéndote de que habrá otra oportunidad. Y cuando descubres que...

El hijo de Haifa. Un relato sobre la guerra, la tecnología y el precio de la supervivencia

Imagen
El hijo de Haifa Hay guerras que se ven y guerras que no se ven. Las primeras estallan en los telediarios, llenan titulares, ocupan mapas. Las segundas ocurren en silencio, en cocinas sin luz, en barcas de pescador, en llamadas telefónicas que cruzan fronteras con la misma facilidad con la que los misiles cruzan el cielo.  El hijo de Haifa  es una historia de esas que no salen en los informativos. Es la historia de Rashid, un pescador de Tiro (Líbano), y de su hijo Yusuf, que vive en Estambul y trabaja para una empresa de tecnología. Entre ellos hay mil kilómetros de distancia, una guerra que se extiende como una mancha de aceite y una pregunta que ninguno de los dos se atreve a responder del todo: ¿hasta dónde se puede estirar la conciencia para mantener a flote a una familia? Una mañana en el puerto de Tiro La historia comienza como empiezan todas las historias de Rashid: con el mar. El Mediterráneo está quieto, una lámina de plomo fundido que se extiende desde el puerto de ...

Relato: La riqueza que nunca tuvimos

Imagen
La riqueza que nunca tuvimos Hay silencios que pesan más que cualquier palabra. Hay recuerdos que cargamos durante años y, un día, descubrimos que quizás nunca ocurrieron. O peor: que ocurrieron, pero alguien los reescribió para poder seguir viviendo. Hace unas semanas, encontré un concurso literario que me removió por dentro. Se llama «La memoria inventada», organizado por Margen Abierto, y busca relatos donde la memoria sea un territorio de conflicto, donde la verdad resulte más difícil de alcanzar de lo que parecía. Las bases hablaban de falsos recuerdos nacidos de infancias reconstruidas, de testimonios equivocados, de fotografías malinterpretadas, de historias familiares repetidas hasta convertirse en verdad, de mentiras que con el tiempo se vuelven memoria. Y entonces entendí que tenía que escribir. El relato que comparto hoy está basado en hechos reales. Es una historia que toma prestada la vida de una familia para explorar el territorio movedizo de la memoria. Hab...

El inquilino de la penumbra: un relato de terror gótico

Imagen
  Hay casas que no son solo ladrillos y vigas. Hay casas que respiran, que juzgan y que exigen. Y hay herencias que no se cobran con dinero, sino con noches en vela y grifos que gotean a las tres y cuarto de la madrugada. Esa es la premisa de « El inquilino de la penumbra », el relato de terror gótico que he escrito para participar en el Concurso Internacional de Cuento de Terror Gótico de Editorial Orcus. Una historia nacida de la imaginación y del gusto por el género, sin más pretensión que la de inquietar al lector y llevarlo a un lugar donde las paredes hablan y las sombras se mueven por sí solas. El origen del relato Toda buena historia de terror necesita una casa. Y toda buena casa necesita un secreto. En este caso, el secreto está en una baldosa mal colocada en el recibidor, en un reloj de bolsillo detenido a las 3:17 y en un fantasma que, más que aterrorizar, se dedica a hacer la vida imposible con pequeños actos de sabotaje doméstico: grifos que gotean, llaves que desapar...