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Mostrando las entradas etiquetadas como Editorial Etérea

El hijo de Haifa. Un relato sobre la guerra, la tecnología y el precio de la supervivencia

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El hijo de Haifa Hay guerras que se ven y guerras que no se ven. Las primeras estallan en los telediarios, llenan titulares, ocupan mapas. Las segundas ocurren en silencio, en cocinas sin luz, en barcas de pescador, en llamadas telefónicas que cruzan fronteras con la misma facilidad con la que los misiles cruzan el cielo.  El hijo de Haifa  es una historia de esas que no salen en los informativos. Es la historia de Rashid, un pescador de Tiro (Líbano), y de su hijo Yusuf, que vive en Estambul y trabaja para una empresa de tecnología. Entre ellos hay mil kilómetros de distancia, una guerra que se extiende como una mancha de aceite y una pregunta que ninguno de los dos se atreve a responder del todo: ¿hasta dónde se puede estirar la conciencia para mantener a flote a una familia? Una mañana en el puerto de Tiro La historia comienza como empiezan todas las historias de Rashid: con el mar. El Mediterráneo está quieto, una lámina de plomo fundido que se extiende desde el puerto de ...

"El eco del metal": un cuento sobre el duelo, la infancia y el niño que fuimos

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" El eco del metal" @ 2026 Juan Carlos Rodríguez Soriano Soy  Juan Carlos Rodríguez Soriano , y quiero contarte por qué escribí " El eco del metal" y qué significa para mí. Cuando vi las bases del Concurso Internacional de Cuento: Duelo y Pérdida , supe que tenía que escribir. No por el premio, sino porque el tema me clavó directamente en el pecho. Hablaban de transformar la ausencia, la memoria y el deseo de vida en palabras que conmuevan y permanezcan. Y yo tenía una ausencia que llevaba décadas arrastrando sin saber cómo nombrarla. No era la muerte de un ser querido. Era la pérdida de mí mismo . Porque yo tuve un caballito de madera. No uno cualquiera: era mío, real, con la pintura desconchada y la crin de cuerda que siempre se me enredaba entre los dedos. En él me balanceaba en el pasillo de mi casa, en aquellos años en que el mundo olía a tabaco, a agua estancada y a derrota. El caballito no me llevaba a ninguna parte, pero su crujido era el úni...