LA CIUDAD DE OBSIDIANA — Una novela sobre el infierno que llevamos dentro
Hay libros que se escriben con la cabeza. Y hay libros que se escriben con las entrañas. La ciudad de obsidiana nació de una pregunta que llevaba tiempo rondándome, una pregunta que todos nos hacemos en la intimidad del silencio, cuando la noche se vuelve espesa y el sueño no llega: ¿qué hay después? Pero no es una pregunta sobre el más allá. No es una pregunta sobre cielos o infiernos de los que hablan los libros sagrados. Es una pregunta más humilde, más humana, más nuestra: ¿qué queda de nosotros cuando ya no estamos? ¿Qué hacemos con la culpa que arrastramos? ¿Qué somos, realmente, cuando dejamos de mentirnos? La ciudad de obsidiana no nació de una revelación divina ni de una experiencia mística. Nació de una noche en vela, de una pérdida, de la certeza de que la muerte no es el final, sino el principio de una pregunta más grande. Nació de la necesidad de entender por qué el dolor, ese dolor que todos llevamos dentro, no desaparece con el tiempo, sino que se enquista, s...