Una mirada al erotismo desde la escritura y la experiencia Por Juan Carlos Rodríguez Soriano Siempre he pensado que la poesía es, ante todo, un acto de valentía. No porque requiera habilidades especiales o un dominio técnico fuera de lo común, sino porque exige mirar hacia dentro y contar lo que se encuentra allí, sin filtros ni concesiones. Y si hay un territorio interior que resulta especialmente incómodo de explorar, ese es, sin duda, el del deseo. Hace unos días, mientras ojeaba convocatorias literarias, me crucé con una que me hizo detenerme. Un concurso internacional de poesía erótica organizado por Prosa Cuántica. Al principio, lo archivé mentalmente como uno más. Pero algo en mí se negó a seguir de largo. Quizá era la necesidad de enfrentarme a un género que siempre había considerado esquivo. Quizá era la intuición de que, en el fondo, había estado escribiendo sobre el deseo sin atreverme a nombrarlo. O quizá era simplemente el momento adecuado para asomarme a esa ventana...
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