LA CIUDAD DE OBSIDIANA — Una novela sobre el infierno que llevamos dentro


Hay libros que se escriben con la cabeza. Y hay libros que se escriben con las entrañas.

La ciudad de obsidiana nació de una pregunta que llevaba tiempo rondándome, una pregunta que todos nos hacemos en la intimidad del silencio, cuando la noche se vuelve espesa y el sueño no llega: ¿qué hay después?

Pero no es una pregunta sobre el más allá. No es una pregunta sobre cielos o infiernos de los que hablan los libros sagrados. Es una pregunta más humilde, más humana, más nuestra: ¿qué queda de nosotros cuando ya no estamos? ¿Qué hacemos con la culpa que arrastramos? ¿Qué somos, realmente, cuando dejamos de mentirnos?

La ciudad de obsidiana no nació de una revelación divina ni de una experiencia mística. Nació de una noche en vela, de una pérdida, de la certeza de que la muerte no es el final, sino el principio de una pregunta más grande. Nació de la necesidad de entender por qué el dolor, ese dolor que todos llevamos dentro, no desaparece con el tiempo, sino que se enquista, se vuelve piedra, se convierte en una ciudad que nos habita.

De qué va esta novela

Carlos cumple cincuenta y ocho años en Alcorcón. Una vida corriente, un trabajo corriente, días que transcurren sin ser advertidos. Pero una noche, al cerrar los ojos para meditar por primera vez, se abre en su interior un sótano que llevaba medio siglo sellado: el recuerdo de su propia muerte.

Sesión tras sesión con el doctor Aranda, un enigmático psicólogo, Carlos desbloquea la verdad de su alma. No es un hombre corriente. Es un alma que murió, que cayó al infierno — una ciudad de obsidiana donde los Caminantes procesan la culpa humana como combustible — y que fue rescatada mediante un contrato: la vida a cambio del olvido.

Ahora, con la memoria intacta y el contrato roto, Carlos debe decidir qué hacer con la verdad que ha recuperado. Porque el infierno no está abajo. Está en las mentiras que nos contamos, en las culpas que no perdonamos, en los silencios que mantenemos.

«El infierno no es un lugar al que vas cuando mueres. Es una infraestructura que ya está funcionando aquí, a nuestro alrededor.»

Una pequeña reflexión sobre el tema

Escribir esta novela me ha llevado a comprender que el infierno, el verdadero infierno, no es un castigo divino. Es una construcción humana. Una arquitectura que levantamos con cada mentira que nos contamos, con cada culpa que enterramos, con cada espejo que evitamos mirar.

Los Caminantes, esos administradores del dolor que aparecen en la novela, no son demonios. Son la memoria de todo aquello que no hemos querido ver. Son los ecos de nuestras propias decisiones, de nuestros silencios, de nuestras traiciones. Y la ciudad de obsidiana, esa ciudad de piedra negra que se alza en el corazón del abismo, no es más que el reflejo de lo que llevamos dentro.

Porque el infierno, he llegado a comprender, no es un lugar al que vas cuando mueres. Es una infraestructura que ya está funcionando aquí, a nuestro alrededor. Y la única salida, la única verdad, la única liberación, está en atreverse a recordar.

Al terminar esta novela, me doy cuenta de que la ciudad de obsidiana no es un lugar. Es una metáfora. Una metáfora de todo aquello que no queremos mirar, de todo aquello que hemos enterrado bajo capas de olvido, de todo aquello que, tarde o temprano, reclama su lugar en la luz.

Todos tenemos una ciudad de obsidiana dentro. Todos tenemos Caminantes que nos recuerdan quiénes fuimos realmente. Todos tenemos un contrato que nos ata al olvido. Y todos, tarde o temprano, tenemos que decidir si seguimos huyendo o si, por fin, nos atrevemos a recordar.

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Yo he elegido recordar. Y al hacerlo, he descubierto que el infierno no es un lugar del que haya que escapar. Es un espejo que hay que mirar. Y que, al mirarlo, al aceptar lo que ves, al escribir sobre ello, el infierno se desvanece. No porque desaparezca, sino porque deja de tener poder sobre ti.

La ciudad de obsidiana es mi espejo. Y te lo ofrezco, querido lector, para que puedas mirar el tuyo.

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Páginas: 164
Idioma: Español
Registro Safe Creative: 2606196155388

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Si prefieres escuchar antes de leer, se ha grabado una presentación del libro donde se dialoga de su origen, de su tema y de lo que ha significado escribirlo:

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Gracias por leer. Gracias por estar aquí. Gracias por darle una oportunidad a esta historia que, en el fondo, es también la tuya.

© 2026 Juan Carlos Rodríguez Soriano

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